• Pesadillas nocturnas, ¿qué hacer?

Los malos sueños nocturnos son muy habituales en los niños pequeños. Te contamos cómo actuar.

Si tu hijo de 2-3 años se despierta de repente asustado en medio de la noche es normal. Aunque los padres, la primera vez, se sorprendan y no sepan qué le pasa, no es nada extraño en esta edad: se trata de pesadillas o terrores nocturnos infantiles.

Existen diferencias entre ambos. Básicamente que durante una pesadilla el niño vive la experiencia como si fuera real y es totalmente consciente de lo que ocurre. En cambio, si se trata de un terror, seguramente el niño no reconozca a sus padres cuando entren en su habitación, ya que no es consciente de ello. Así que mejor no intervenir, seguirá durmiendo cuando acabe. Asegúrate sólo de que no se haga daño con ningún objeto de su alrededor. En cambio, después de una pesadilla, tu hijo se mostrará asustado porque habrá vivido el sueño como si fuera real. Ambos son completamente inofensivos y no tienen consecuencias para el desarrollo de tu pequeño.

Después de una pesadilla, probablemente no será fácil que tu hijo vuelva a conciliar el sueño. Ármate de paciencia, siéntate en su cama e intenta calmarlo. Debes transmitirle seguridad. Los expertos así lo recomiendan:

  1. Apóyate en su cama y sitúate cercano a él para hacerlo sentir seguro en un primer momento.
  2. Explícale que todo ha sido un sueño, que no era real, con un tono de voz calmado y sereno. Busca una silla y cambia de sitio: para ir alejándote poco a poco de él.
  3. Cuando se levante el día siguiente, si aún lo recuerda, vuélvele a explicar que sólo fue un sueño, no era real. E intenta, si puedes, encontrarle un final feliz para darle la vuelta a la historia.

En caso de terrores nocturnos, no hace falta que le comentes nada el día siguiente, seguramente él ni siquiera lo recordará.

¿Te ha parecido interesante este artículo con las diferencias entre pesadillas y terrores nocturnos en niños? Quizás también te resulten interesantes: Es la hora de ir a dormir y El niño debe aprender a dormirse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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