• Un gran paso: de la cuna a la cama

Tu bebé se ha hecho mayor. Te contamos cómo decir adiós a la cuna y estrenar la cama.

No hay una edad concreta para cambiar a tu pequeño de la cuna a la cama. Alrededor de los dos años suele ser una buena época, aunque tú debes decidir cuál es el mejor momento para tu hijo. Pero, ¿cómo saber cuándo está preparado?

1. Si tu pequeño escala en la cuna e intenta saltar fuera, quiere decir que ya ha llegado el momento.

2. Piensa que en la cama tendrá mucha más libertad de movimiento. Podrá irse a dormir él sólo y levantarse cuando esté despierto. Es importante que haya adquirido unos buenos hábitos de sueño antes de hacer el cambio.

 

Asegúrate que su nueva cama es un lugar seguro para que tu hijo duerma toda la noche. Te damos algunos consejos para hacer más fácil el gran momento:

– Hazlo partícipe del cambio. Si él ayuda a desmontar la cuna y preparar la nueva cama, se sentirá protagonista. Convierte este cambio en una “pequeña fiesta” para celebrar que se ha hecho mayor. Él verá que es motivo de alegría y se sentirá feliz.

Mejor si la cama es amplia y no muy elevada. Colócala lejos de ventanas y enchufes.

– Instala barreras de seguridad alrededor de la cama. Al menos, al principio. De todos modos, los primeros días contrólalo de cerca para asegurarte de que todo va bien.

– Si tu hijo es un terremoto, incluso puedes colocar al principio el colchón directamente en el suelo, sobre un aislante. Minimizarás el riesgo de caídas.

– No hagas coincidir el cambio con otro acontecimiento importante, como la llegada de un hermanito. Le podría provocar celos.

Lo más importante de todo es que tu hijo se sienta seguro a la hora de ir a dormir. Mantén una actitud tranquila para transmitírsela a él.

Si te interesan los temas relacionados con el sueño infantil, no te pierdas los artículos Es la hora de ir a dormir y Aprender a dormir bien.

 

Imagen

174375505.jpg

Imagen destacada

174375505.jpg

Imagen promocionado

174375505.jpg

POST RELACIONADOS

Más artículos
Being the belle of the ball needn’t be expensive